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domingo, 21 de febrero de 2010

Reflexiones de una maestra convertida en madre

Cuando apenas tenía 8 años nacieron mis primeros sobrinos...generalmente pasaban las vacaciones en casa, por lo que a pesar de mi corta edad, aprendí a cambiar pañales, hacer huevos estrellados con cara de payasito de salsa cátsup, y mantener ocupados a 2 o hasta 4 pequeños de entre 1 y 6 años...fue en ese tiempo cuando descubrí que me gustaba mucho enseñar, yo era feliz jugando a ser la "maestra" de mis pequeños alumnos a los que ponía a hacer bolitas de papel crepé para formar figuras, o pintar pasta para sopa para rellenar dibujos...pues si iba a cuidar a sus hijos, lo menos que podían hacer mis herman@s era proporcionarme la lista completa de materiales que les pedía al inicio del verano...

Pasaron los años y seguí enseñando...por azares del destino y un conductor ebrio me vi en la necesidad de dejar el ballet y la natación que me fascinaban...y Dios salió a mi encuentro...a los 14 años era ya la encargada de la catequesis en mi parroquia, contaba con 8 grupos de niños y un grupo del mismo número de catequistas (mucho mayores que yo) a quienes debía instruír en la enseñanza de la religión a los niños...a los 18 no eran niños, sino grupos de adolescentes y de jóvenes hasta 28 años, de 3 parroquias distintas, a quien debía procurar la mejor formación cristiana...

Comencé a trabajar formalmente como maestra a los 19 años, daba clases de valores a chicas universitarias en un colegio particular...así que la vida me había llevado siempre por ese camino...el camino de la docencia... Tuve la fortuna de cursar dos licenciaturas que abarcaban los niveles de preescolar, primaria y secundaria...y un posgrado me abrió las puertas de los niveles superiores... Durante 15 años ejercí la docencia...fui maestra rural en una escuela bidocente, me transportaba en autobús primero, luego en camioneta y finalmente caminaba 1 hora diariamente para llegar a mi escuela...lo mismo de regreso... fui tutora en un albergue escolar, viví con 30 niños de entre 6 y 12 años, de zonas de extrema pobreza en uno de los municipios más pobres y fríos de mi Estado, los padres los dejaban ahí de lunes a viernes para que pudieran asistir a la escuela, tener 3 comidas diarias y acceder a servicios de salud, yo vigilaba que se asearan diariamente, asistía a las juntas escolares, los llevaba a sus vacunas, y los cuidaba cuando estaban enfermos en su pequeña litera de nuestra habitación comunal...ellos me hacían feliz cuando corrían a abrazarme al esperarlos afuera de su escuela... fuí también profesora de un albergue, enseñaba a niños abandonados por sus padres, abusados en todos los sentidos, etc...procuré darles un poco de amor que tan ausente habían tenido en su aún corta vida...pero el que recibí de su parte fue mucho mayor de lo que pude imaginar... Pasaron los años y con el estudio llegaron más y mejores oportunidades...fuí directora de un Jardín de Niños, fui profesora de secundaria, de preparatoria, subdirectora de una universidad....
Sé que soy una buena maestra, porque me gusta enseñar, me gusta dar a los demás un poco de mí, no sólo de lo que sé... lo que más me gusta de mi profesión son las cartitas hechas por unas pequeñas manos diciendo "gracias maestra", "eres especial"...las confidencias de unas tímidas o muy alocadas adolescentes...los cuestionamientos de jóvenes ávidos de saber y razonarlo todo...las tortillas hechas a mano por unas niñas aún o los limones que unos incipientes jovencitos cortaron de su parcela para mí...esas son las grandes recompensas de mi profesión...esos son los tesoros que aún conservo celosamente...esos son los instantes que al recordarlos, me hacen pensar que elegí bien...que me encanta ser maestra...

Hace 3 años dejé mi profesión...hace 3 años dediqué mi vida a una sola personita... de repente hay momentos que extraño las aulas...el bullicio...las risas...los juegos...las confidencias... pero vuelvo mis ojos a mi pequeña...y no puedo menos que agradecer la posibilidad de compartir las 24 horas del día con ella...su desarrollo...su crecimiento...sus aprendizajes...su maduración...

No sé cuándo volveré a la escuela...no sé cuándo reciba otra vez un beso o una flor o una carta o un mail de algún alumno...pero sé que volveré...

4 comentarios:

  1. Es cierto cielo, eres una excelente maestra, todos tus alumnos te han respetado, la mayoria te ha querido, se que aprendieron mucho esn tus clases(hasta yo aprendi solo de verte preparar la clase)...yo estoy orgullosa de ti!

    También creo que volveras con tus alumnos, se que es algo que te gusta yo quiero que hagas lo que te gusta, quiero que vivas plena, realizada, feliz...como tu me haces vivir a mi

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  2. Es bello cuando una persona puede dedicarse a lo que en verdad le gusta y al hacerlo con gusto y con amor te sientes realizado y eso se nota.
    Algun dia cuando tu y tu o tus hij@s esten preparados volveras a las aulas.
    Saludos

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  3. ellen
    hola chica me parecio magnifica tu reflexion y pues me dio para mucho jajaja.

    No dejes de checar tu correo por ahi te mande algo interesante espero te guste.

    Mil saludos a las dos

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  4. Yo tambien soy maestray desde siempre supe que esto era lo que yo queria, ahora llevo casi 10 meses dedicada a mi embarazo y mi bebe,me faltan apenas 4 dias para incorporarme de nuevo a mi trabajo y la verdad es que ya me moria de ganas por volver a estar rodeada de mis pequeñas fieras.

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