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jueves, 3 de febrero de 2011

Llanto nocturno

Por el título podrían imaginar que voy a hablar de Miguel Ángel...no es así.  Es nuestra princesa la que tuvo un par de semanas de crisis nocturnas...comenzó una semana antes del nacimiento del bebé, despertaba a mitad de la noche llorando primero inconsolablemente, para después continuar con un llanto de enojo y rechazo hacia nosotras...nos gritaba "no te quiero", "vete"...hubo ocasiones que el llanto duró casi una hora y otras en que fue más de una vez... a la par de sus episodios de llanto se presentaba también su des-control de esfínteres... diariamente se hacía pipí por lo menos una vez por la noche... Comenzamos hablándole suave y dulcemente, tratando de calmar su angustia... pero al paso de los días, el pasar noches enteras sin dormir y tratando de "razonar" (¡¿¿??!) con una niña de 3 años...hacía que nuestra paciencia fuera disminuyendo y proseguimos a reprenderla... llegó un momento en que yo sentía que la situación me estaba rebasando...no podía tranquilizar a mi propia hija...

Llegó el momento del alumbramiento...y conforme habíamos preparado el momento, Angie supo que iba a quedarse con su tía mientras Ma y Mami iban al hospital para que el doctor sacara al bebé de la pancita de Mami... originalmente le dijimos 2 días, previendo una cesárea...al final sólo fueron unas pocas horas, pero ella sigue con la idea de que me fui de su lado 2 días... Ese día no hubo llanto, sólo sonrisas y expectativa a pesar de haberse levantado en la madrugada cuando nos escuchó prepararnos para irnos...pero el bebé llegó a casa, y aunque ella amorosamente había preparado todo para su llegada...el tenerlo ahí le trajo una serie de sentimientos encontrados... quería cargarlo, besarlo, acariciarlo, cantarle canciones...pero a la vez exigía atención cuando yo lo alimentaba, continuó despertando por las noches a llorar y hacerse pipí, desobedecía cualquier indicación por pequeña que fuera e incluso pasó a una actitud de reto, lloraba gritando a todo pulmón junto al moisés...a pesar de que le habíamos pedido que no lo hiciera pues el bebé podría asustarse y si le decíamos algo relacionado con él nos respondía "¡no quiero a Miguel Ángel!", "no quiero que esté aquí"...en una ocasión salí por un par de minutos de la recámara...a mi regreso el bebé tenía el gorrito tapándole toda la carita, mientras se movía desesperadamente... ese día no pude contenerme y lloré mucho...le dije que porqué hacía eso...me contestó que porque estaba enojada conmigo... Yo me sentía enojada, triste y hasta tal vez decepcionada...pero al mismo tiempo traté de entender a mi princesa... trataba de "ponerme en sus zapatos"...la abracé y le dije cuánto la amaba aunque en realidad lo que quería era reprenderla, sólo le dije ella me había prometido ayudarme con el bebé, que las 3 lo habíamos esperado mucho tiempo y ahora había llegado por fin a nuestra familia...

Poco a poco esas crisis fueron cediendo, tuvimos la fortuna de estar los 4 juntitos todo el día en nuestro hogar esos primeros días, por lo que nos fue posible mimar a nuestra hija, ayudarle a seguir con su rutina diaria y hacerle entender que ella seguía siendo nuestra princesa y que la amamos igual o más que el primer día que llegó a nuestras vidas...le hemos mostrado las fotos de cuando ella tenía la edad de su hermanito para que viera lo felices que nos hacía desde entonces... Angie es una niña muy buena, sabemos que la llegada de un hermanito es complicada...sobre todo cuando se es única...ahora nos damos cuenta de que fue mejor que externara todo lo que sentía, porque el proceso fue más rápido y lo ha podido superar con mayor facilidad... afortunadamente todo ha quedado como un episodio que debíamos vivir...esta familia de 3 está aprendiendo a ser una feliz familia de 4...

Celos por la llegada del nuevo bebé

Los psicólogos consideran que los celos que sienten los bebés y niños cuando viene en camino o nace un nuevo hermanito, es una reacción normal e incluso necesaria y advierten que los niños celosos pueden presentar síntomas muy variados como regresión a etapas evolutivas ya superadas (lloros continuos), trastornos emocionales o físicos (cambios de humor y cierta agresividad), que no siempre son fácilmente reconocibles como celos. (1)

Esta situación no suele darse en la primera etapa de la vida de los niños, sino más adelante. De hecho la intensidad de los celos suele ir variando de unas edades a otras. La mayoría de los expertos opina que ante la llegada de un nuevo hermano la edad más conflictiva suele ser entre los tres y seis años, que es cuando surge una mayor rivalidad. Sin embargo, a partir de los seis o siete años los niños suelen tener una actitud de cooperación con los padres y madres y de mayor acercamiento al recién nacido.  (2)

Los celos son normales

Aunque el niño oiga que nada va a cambiar con la llegada del hermanito y que papá y mamá le van a seguir queriendo igual, su miedo a lo desconocido, a esa reorganización total de la familia provoca celos. Es una reacción natural ante una situación de pérdida de poder, de atención y de amor (o por lo menos así lo cree él).

No hay que preocuparse en exceso: en la mayoría de los casos, los celos no son ni tan graves ni tan duraderos como los padres pensamos. Es la forma que tiene el pequeño de expresar sus sentimientos por los cambios, y lo habitual es que desaparezcan cuando se acostumbre a ellos. Pero de momento, piensa que ese intruso ha llegado para sustituirle. Este sentimiento es normal y necesario: un niño que no expresa ningún tipo de celo, por pequeño que sea, puede que esté escondiendo algún otro problema.
 
El niño pasará por tres etapas antes de acoger a su nuevo hermano:
  • Protesta. Es la etapa inicial. El pequeño utilizará todo lo que tenga a mano para recuperar esa atención de los padres que antes conseguía sin ningún esfuerzo.
  • Desesperación. Ante la falta de respuesta a sus demandas (su hermano sigue en casa) se desespera y puede mostrar cierta ansiedad.
  • Adaptación. Por fin, el pequeño se resigna y poco a poco se va acostumbrando a la nueva situación. 

Cómo se manifiesta el hermano mayor

  • El comportamiento:
  1. Muchos usan la desobediencia, el llanto o el incordio al hermano (le quitan el chupete, le empujan...) para llamar la atención. Estas reacciones son una especie de castigo al "nuevo" y a sus propios padres.
  2. Pueden volverse más retraídos o tímidos: el pequeño evita el contacto con otros niños o adultos y prefiere jugar él solo. Tanto cambio le hace sentir inseguro.
  3. Distintas formas de regresión: pide de nuevo el chupete si ya lo había dejado, habla peor o vuelve a hacerse pis. Cree que si es como antes de que naciera el hermanito, todo volverá a la normalidad.
  • La alimentación: adaptarse de golpe a la llegada de un hermano es estresante. Y ese nerviosismo causa en ocasiones trastornos de su conducta alimentaria. Puede mostrarse totalmente inapetente o comer con un ansia inusitada. En realidad no es más que otra llamada de atención, pero suele resultar más alarmante para los padres. Por suerte, este tipo de conducta no suele prolongarse en el tiempo.
  • El sueño: es muy común que el estrés altere su sueño. Puede tardar en dormirse, despertarse en mitad de la noche con pesadillas o levantarse mucho antes que de costumbre. En cuanto el pequeño se adapte a la nueva rutina y a la presencia de un nuevo miembro en la familia, lo normal es que estos problemas desaparezcan solos. 

Cómo reducir sus efectos

Aunque se trate de una situación transitoria, lo cierto es que los celos pueden traer de cabeza a más de un padre. Manejarlos bien ayudará al niño a adaptarse más rápido y mejor a la nueva situación.
  • Es fundamental no ridiculizar los sentimientos del pequeño para no hacerle sentir que ya no nos preocupamos por sus cosas. Para él son muchos cambios de pronto, hay que darle tiempo para que los vaya asimilando.
  • Habrá que mantener en lo posible sus rutinas: leerle un cuento antes de dormir o salir al parque el sábado por la mañana si es lo que venía haciendo antes de la llegada del hermano.
  • Será bueno ignorar sus malos comportamientos (no premiar esas llamadas de atención con nuestra preocupación o enfado) y alabar su conducta cuando nos ayude a su manera con las tareas del cuidado del hermano menor.
  • Hay que sacar tiempo para dedicárselo en exclusiva (cantarle una canción mientras hacemos recados no cuenta).
  • Explicarle que papá y mamá le quieren exactamente igual que antes aunque no puedan dedicarle todo su tiempo. Usa ejemplos cotidianos: si el niño tiene dos juguetes preferidos, un oso de peluche y una pelota, se le puede preguntar si cuando juega con el oso quiere decir que ya no quiere la pelota o al contrario. (3)
1. Club Parenting
2. Eroski Consumer
3. Ser padres

8 comentarios:

  1. Celos...no sé como es, soy la menor, pero imagino...Bueno, si es normal todavía bien que la nena los tenga..significa que está sana, no?

    Besos!

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  2. Uyyy chicas, imagino su desesperación...

    No he pasado personalmente por esa experiencia, pero mi hermana mayor sí los sufrió - y en cierta medida aún hoy me pregunto si mi mamá no supo manejar el tema de la mejor manera... Yo estuve con problemas de salud durante mis primeros tres años, lo que supongo influyó para que mamá se volcara más a mis cuidados.

    Desde este balcón, les recomiendo mucha paciencia y mantener (sé que no les va a resultar fácil), espacios de tiempo y actividades exclusivos para su princesa.
    Creo que el manejo adecuado del tema celos en tiempos tempranos es fundamental para evitar que perduren en el tiempo.

    besos a los cuatro,

    Me alegro que la crisis esté superada y les deseo un armónico desarrollo de esa familia - ahora de cuatro.

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  3. wow, eso de los celos es un relajo, y supongo que siempre pasa, soy la mayor y cuenta mi ma que yo le quitaba el chupon a mi hermana y la empujaba o así. Lo bueno que han logrado lidiar con eso, pero si es importante que le mantengan la misma atencion que al peque, para que no la afecte tanto y poco a poco lo supere.
    un abrazo!

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  4. Es normal, se irá adaptando. Cuando nació Lucía, Carla apenas tenía 2 añitos, creo que les conté que al llegar con la bebe a casa comenzó 'mamá no, mamá no' ahhh mi dolor, es que ya no me quiere más!...duró varios meses, aún así me acercaba, hasta que un día comenzó a compartir el cambiar los pañales (alcanzádome), colaboraba y aún hoy le tiene una paciencia a la hermana indescriptible.

    La princesita debe aprender que el corazoncito de Má y Linda se comparte con Miguel :) ya ha cumplido un mes! cómo pasa el tiempo.

    Besitos preciosas, al igual a la Princesita y Miguel :)

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  5. por dios!! pobrede ustedes pobre angie!! pero bueno tiempo al tiempo y mucha paciencia... mi madre me dijo el dia que nacio mi bebe... las madres nacen con paciencia... pues creo que es cierto animo!!!

    Y comparto lo de graciela... a una amiga le funciono... integrala.. hacer que se sienta importante decirle algo com oque es tus espinacas para cambiarle el pañal al bebito(por opeye el marino XD ) o que sin ella no podrias darle leche cosas asi..

    pero ya que ya paso! todo esta bien besos a los angelitos de tu bello hogar y un gran abrazo para las dos

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  6. Pobre princesita.... se debe pasar tan mal con los celos.....
    Espero que no regresen y que ya sea todo pasado.
    ¿Que tal el pequeño principito?
    Besos a los 4

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  7. Me encanta como enfocas el tema. Muchos padres parece que solo sienten que su hijo mayor quiere molestar y siente celos. Tu vas más allá y sientes empatía hacia ella y la entiendes.
    Me alegro de que las cosas se hayan calmado. La verdad que yo me desesperaría mucho en ese caso.
    Saludosss

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  8. Hola chicas!

    Tatuagem: Así es, al parecer es normal y eso indica que Angie es una niña sana emocionalmente, que siente, vive y expresa aún las cosas negativas que le ocurren. Así que a pesar de lo malo que pueda parecer...tiene algo de bueno. ;)

    Mónica: Tienes mucha razón en cuanto a los espacios de tiempo exclusivos, volvimos a jugar sólo con ella y su enojo-tristeza-confusión comenzó a ceder...

    Luce y Rosa: Seguimos lidiando con el tema...pero afortunadamente poco a poco las aguas toman su curso... ;)

    Graciela: Eso de compartir la atención y los apapachos no le ha gustado mucho...pero creo que poco a poco lo vamos superando, por lo pronto ya pasó lo más difícil...

    Jenifer: Lo de la paciencia es cierto, aunque a veces pareciera que no te es suficiente... A Angie le gusta colaborar también, sabemos que quiere mucho a su hermanito, pero le está costando mucho aceptar que la atención ya no es sólo para ella...

    Xiao: Aún no podemos decir que es prueba superada, aunque lo peor ya pasó... Imagino también que debe ser muy difícil, yo soy la menor pero mi mujer es la mayor y dice que sí es complicado (ella le pegaba a su hermanito!). Miguel, gracias a Dios muy bien, creciendo y creciendo!!!

    Nik neuk: A veces los adultos podemos creer que los niños tienen razonamientos como nosotros y buscan el mal...nada más erróneo, los niños sólo piden lo que se les ha dado antes... Sí ha sido difícil, pero afortunadamente parece que todo está saliendo a flote.

    Muchas gracias a todas y les mandamos un fuerte abrazo de 4!!! =)

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