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martes, 29 de mayo de 2012

¿Cosas de niñas?

Mi muñeco cada día está más hermoso!  Crece y crece, y aunque aún no recupera del todo su apetito, ya comienza a incrementar su consumo diario de todo lo que le gusta.  Hace algunos meses, mi mujer y yo platicábamos que el próximo año nos asaltaría el refrigerador, pues a él le gusta siempre elegir lo que desea comer...jajaja...a su año con 4 meses, ya lo hace  =O  Nuestro pequeño encontró la forma de hacer cierta palanca, de manera que emplea todo el peso de su cuerpo para abrir la pesada puerta...y sí...lo ha logrado, abriendo todo un mundo delicioso para él, donde encuentra lo que le gusta y feliz me lo lleva para que se lo destape: gelatina, petits, yogurt, fruta...(que es lo que desde hace 4 años abunda en nuestro refrigerador) y claro, en su exploración ya rompió varios huevos  =D


Es un niño hermoso, que trepa a todo lo que se le ponga enfrente, le encanta subirse a sofás, sillas, respaldos, etc. a brincar y/o bailar, le gusta hacerse sus cuevitas, pues se mete en todo lugar que esté lo suficientemente grande para él y lo suficientemente pequeño para que nada ni nadie más quepa, excepto el juguete que tenga en mano, comienza a aprender a correr, aunque esto le traiga muy frecuentes caídas, camina feliz por toda la casa sin descanso...pero para mí  =S  porque en su área de juego, no hay nada que le divierta más que tirar toooodos sus juguetes por lo menos 4 veces al día...y estamos hablando de no pocos carritos y similares, juguetes didácticos, bloques, animales, peluches, y un gran etcétera...pero bueno, todo sea por el aprendizaje... jejeje  ;)


Para mi bebé, no hay mejor momento del día que la hora de ir por su hermanita al Jardín, cuando le digo que ya es la hora de ir por Angie, corre a su carriola y me señala el asiento para que lo suba, su hermana sin duda es su ídola, no hay nada que haga ella que él no quiera imitar, camina hacia donde va ella, se sienta cuando ella lo hace, baila junto a su hermana y cuando la ve acostada, corre a hacerle una "plancha"... y cuando no le hace caso, su arma infalible es jalarle el cabello cada vez más fuerte, obteniendo claramente toda su atención y sus gritos descomunales! 


Angie cada día se vuelve más "princesa" (y yo creía que eso no era posible)...le gusta mucho jugar con sus bebés, con sus princesas, a la escuelita -donde ella es la maestra y todos los demás somos sus alumnos-, le gusta construir castillos con los bloques de madera, pero su juego favorito...es elegir algo de su guardarropa -después de sacar 4 o 5 cambios previos-, sentarse en su tocador, colgarse  hasta el molcajete (aunque está adquiriendo un sentido de la combinación y arreglo personal muy aceptable para su edad), aplicarse su brillo labial y cambiarse N cantidad de mis zapatillas en una sola tarde, para pasearse por toda la casa, con un gracioso andar, mientras nos da las instrucciones acerca del personaje que seremos en cada juego...


Miguelito sólo emplea 3 palabras en su vocabulario: Mami -como llama a todas las personas con las que convive, aunque con un énfasis especial para mi mujer y para mí-, Coca -denominando así a todas las bebidas o alimentos indistintamente-, y por supuesto: Ayi -ya que no existe en el mundo nadie más especial que ella-.


Lógico es suponer, que los juegos de nuestra princesa, son los juegos que él conoce y participa, así que nuestro bebé, al que sin duda y sin que nadie se lo enseñara, le gustan los caballos, los carritos, le fascinan las pelotas y adora las motos y su potente ruido...también ha comenzado a colocarse pulseras en las manos, diademas y coronas en la cabeza, a jugar con muñecas, y hasta a llenarse la carita de maquillaje, imitando a la que sin duda, es su heroína...


"Éstas son cosas de niñas, mi bebé", le he dicho en repetidas ocasiones, mientas le intercambio la diadema o pulsera por un carrito o un animalito de plástico.  "Mira, vamos a jugar con X", continúo diciéndole.  Las primeras ocasiones que lo hice, me sentí un poco rara, de hecho, sentí como si estuviera traicionando lo que soy...la diversidad...casi casi me sentí homofóbica...pues estaba estereotipando los juguetes y guiando el juego de mi hijo hacia actividades "propias de niños"...


Desde que lo hice por primera vez, me comenzó a dar vueltas el asunto, de pronto empecé a analizar algunos referentes al respecto, virtuales y tangibles acerca de dejar o no a los niños jugar con lo que quieran. indistintamente de si son juegos/juguetes de niños, niñas o ambos...


Finalmente, llegué a la conclusión que mi hijito tiene sólo 1 año con 4 meses de edad...su entorno está plagado de cosas femeninas, vive con 3 mujeres, de las cuales 2 son hipercoquetas y se cuelgan hasta la cacerola, la otra, aunque es mucho más sobria al vestir y le gustan actividades mucho menos delicadas, poco está en casa, así que las observaciones cotidianas de mi pequeño son bastante polarizadas al opuesto de su género.  Por lo tanto, creo que no estoy cometiendo ningún pecado contra el gremio jejeje, al guiar a mi bebé en su juego...tal vez, un día, cuando él tenga la edad suficiente para distinguir qué actividades le llaman más la atención, lo vea colocándose una corona en la cabeza o usando brillo labial...y entonces, lógicamente lo respetaré...pero hasta entonces, es mi obligación brindarle todas las oportunidades y posibilidades de conocer (por llamarlo de alguna manera) las cosas de niñas y las cosas de niños...¿o ustedes qué opinan?

jueves, 24 de mayo de 2012

Entre cuadros y revistas, camisetas, discos y jeans...

Ícono de nuestra época estudiantil...todo mundo conocía, cantaba, bailaba y VESTÍA! como Flans, jajaja.  La mayoría de esa generación 80's-90´s sabemos la letra de casi todas las canciones de ellas...y sí, eso se notó este fascinante 10 de mayo, durante el festejo en el Jardín de nuestra princesa...


"Ven con ropa cómoda y tenis", solicitaron en la invitación.  Supusimos que se trataría de actividades deportivas como el día del padre del año pasado, y sin más, mi mujer me dijo que ahora yo participaría con nuestra hija...creo que ella como yo sabíamos que de preguntarle, Angie la elegiría a ella...la extraña tanto ahora que pasa tantas horas en el trabajo  =(  Pero bueno, supongo que mi mujer quiso que estuviéramos en igualdad de oportunidades de compartir esos momentos con nuestra princesa, así que sin más, un día antes, mientras mi muñeca estaba en clase, fui con mi madre y mi bebé a comprar unos tenis y una linda blusa deportiva...raro, no? pero no tenía!!!  Jejeje, dice mi mujer que siempre la pongo en apuros cuando salimos, pues yo siempre salgo muy arregladita y ella lo único que quiere es andar de fachas...en fin, que yo la amo así como es, como viste, como habla, como huele...mmm y como todo!  =D  y los demás...son lo de menos.


Llegamos los 3 puntualísimos como siempre, a la cita, generalmente los apuro a llegar 15 o 20 minutos antes para tener la primera fila  ;)  y aunque esa mañana no estaba tan calurosa como todas las anteriores, el short que llevaba me hacía sentir genial.  Al llegar, por indicación de su maestra, Angie corrió a abrazarnos, la directora nos colocó una corona a mi mujer y a mí, y nos tomaron una linda foto en un trono (fue lo malo, sólo uno, pero igual lo disfrutamos  =D) con nuestros hermosos hijos en nuestros brazos.  Comenzó el festejo con bellas canciones que cada grupo había preparado, mismas con las que nuestra preciosa nos había deleitado diariamente varias veces al día las últimas 3 semanas, así que también ya las sabíamos de memoria  =D  "Me van a dar ganas de llorar de felicidad", nos dijo nuestra pequeña un día antes de la fiesta... "Si quieres llorar, llora...eso significa que somos muuuy felices, no es cierto?" -fue mi respuesta.


Después, llegó la intervención del grupo de baile, donde obviamente está nuestra chiva loca, que le fascina moverse al ritmo que le toquen...y presentaron una hermosísima coreografía de YMCA!!! ...se imaginan a más de 20 pequeñitas de entre 3 y 6 años???  bueno...aquello fue la locura entre las mamás que fascinadas les aplaudíamos y gritábamos...


Finalmente, llegó la hora de la actividad principal...se trataba de ¡Matrogimnasia!  Ha sido una experiencia maravillosa...el profesor de educación física fue el coordinador de la actividad, y comenzó con una sensibilización de madre-hij@ con el uso de aros...fue hermoso recordar cuando mi princesa estaba en mi vientre, cuando le di de comer por primera vez, cuando le canté su primera canción de cuna...  Y como se imaginarán...las lágrimas no se hicieron esperar mientras las madres abrazábamos y nos comíamos a besos a nuestr@s hij@s...


Después comenzaron los ejercicios propios de la matrogimnasia, mientras los niños asombrados veían a sus madres bailar al son de música africana, mientras los dirigíamos en los movimientos que el profesor nos iba mostrando, utilizando diversos complementos...fue una verdadera delicia.  Y por último, bajo la indicación de cargar a nuestros niños mientras nos veíamos a los ojos...comenzó esa conocida canción...que a todo pulmón las mamás cantamos y bailamos, mientras absortas contemplábamos a aquella hermosa criatura que Dios nos había regalado...ahora mismo recuerdo esos instantes y como dice mi muñeca "siento ganas de llorar de felicidad...", ha sido el 10 de mayo más hermoso que he tenido...veía a mi preciosa con las lágrimas contenidas...mientras yo misma luchaba porque no se me salieran... Terminando, mi princesa me abrazó y besó feliz, y corrió a abrazar a mi mujer, quien le contestó "yo también quiero llorar"...


Cuánto hubiera deseado que mi mujer fuera parte de ese ejercicio...pero no era posible, pues por un lado, eran ejercicios para dos personas, y por otro, había que cuidar a nuestro precioso muñeco...así que con cámara en mano, grabó todo lo acontecido...mismo que hemos revivido una y otra vez, pero ahora sí con enooormes lágrimas de nuestra princesa al finalizar..."me emociona esa canción", siempre nos dice...

martes, 22 de mayo de 2012

¿Inapetente?

Supongo que ustedes que son madres, alguna vez habrán estado como yo ahora, con la angustia de ver que nuestro pequeño tesoro no quiere comer.  Miguelito desde que nació ha sido de voraz apetito, primero con la leche, después cuando comenzó con papillas y cereales, su gusto por la comida aumentó...finalmente, cuando llegó a la carne en trocitos y los yogurts, su fascinación era realmente placentera para mí...sin embargo, un día de pronto, se negó a comer... Hoy no tiene hambre, pensé el primer día...tal vez tiene sueño, pensé al día siguiente...probablemente no se siente bien del estómago, vino a mi mente el día posterior... hasta que pasada una semana, comencé realmente a preocuparme...empecé a cambiar su dieta, y le daba los alimentos que aceptaba: petits, yogurt, gelatina, frutas suaves y su leche...nada más...  Entonces descubrí que la causa de sus males y mi preocupación, eran 4 pequeñas muelitas y 4 hermosos colmillos que comenzaban a aparecer... no lloraba, no se rascaba ni mordía nada... simplemente dejó de comer...así que continué dándole la comida suave que no le causara incomodidad en sus adoloridas encías...


Pasaron dos semanas, y finalmente las muelas terminaron de aparecer, y pocos días después también los colmillos...pero mi niño seguía sin comer...fue entonces cuando sí comenzó a tener molestias, pues todo lo que encontraba se lo llevaba a la boca, además de comer cualquier cosa que encontrara en el piso...como paréntesis, siempre creí que los niños que comían del piso era porque tenían hambre...tal vez porque la única referencia que tengo es una princesa de 4 años que jamás tocó nada del piso...pues no...resulta que a los niños les encanta tomar cualquier cosa y llevársela a la boca, sea crayola, papel, migajas de pan o de sabritas que su hermana tiró, minúsculos trozos de fruta que quedaron en su silla de comer, etc... así que una infección en el estómago tenía que aparecer...dándonos un gran susto a mi mujer y a mí...pues su comienzo parecía como el temido rotavirus que nos había dado tanta angustia cuando Angie tenía precisamente la edad de Miguel Ángel...gracias a Dios no fue así...una simple infección estomacal que a pesar de un tratamiento completo con antibióticos, suero oral, lactobacilos y no se qué tanto más...aún se resiste a irse por completo...trayendo como consecuencia lógica, que mi muñeco siga sin comer bien...

Ha perdido peso e incluso masa corporal, me siento muy preocupada, aunque el pediatra dice que está bien en talla y peso, que no me preocupe demasiado, sin embargo, he regresado a los gerbers que tanto le gustaban y él mismo dejó poco después de cumplir el año, han venido a sustituir los yogurts y petits que extraña y que mientras no esté del todo bien de su estomaguito no podrá ingerir, trato de hacerle la comida que más le gusta cuando puedo, pues he salido mucho por las mañanas y no tengo mucho tiempo para cocinar, le doy lo que quiere cuando quiere y sobre todo cuando le entiendo, porque sigue sin querer hablar...pero para mi mayor tranquilidad el pediatra le ha recetado algo para que le abra nuevamente el apetito... finalmente tuve que recurrir a ello, pues mi niño no es el mismo de hace 2 meses...y si bien, todos dicen que es porque está creciendo... que si está más alto, que si es normal, sí, coincido en que hay etapas en que comen y otras en que no comen...pero cuando ya ha perdido peso y se ve diferente... no es posible quedarse con los brazos cruzados... no es cierto?


Para los latinos, en general, la comida es acto muy importante y agradable, por lo cual es muy frecuente que acompañemos cualquier tipo de encuentro con algún alimento.  Paradójicamente, en nuestra sociedad se están identificando muchos casos de inapetencia en la población de los más pequeños.

A continuación se describen, puntualmente, algunas señales que pueden indicar que algo está mal:
1. En la consulta pediátrica se detecta que el bebé o el niño no crece entre los rangos de referencia para su edad o detiene el aumento de talla o peso cuando no debería.
2. El bebé se enferma mucho.
3. El principal tema de conversación entre los padres, familiares y cuidadores, empieza y recae en: “el bebé comió”, “no comió”, etcétera.
4. Los padres invierten tiempo en comparar la cantidad de alimento que ingiere su hijo con otro del círculo familiar o con los de sus amistades y solicitan asesoría y recomendaciones de amigos y familiares. (1)

A partir del año de edad el crecimiento se ralentiza y el niño necesita menos cantidad de alimento. Además, comienza a realizar 4-5 comidas al día y a alimentarse igual que los demás miembros de la familia. Por lo tanto, hay que ajustar las cantidades a las necesidades reales del bebé, y no preocuparse si no se acaba un tanque de puré cada día. Si su ritmo de crecimiento es adecuado, será que no le hace falta comerse un plato hasta los bordes. No le obligues a acabarse la comida, si no quiere más, a lo mejor es que está lleno. 

Cómo abrir su apetito
- Para valorar si su dieta es la adecuada, conviene apuntar lo que ha comido durante una semana. Así se verá si las cantidades son las aconsejadas y si le ofrecemos una dieta sana.

- Piensa un menú para toda la semana, escríbelo en un papel y cuélgalo en un lugar visible de la cocina. Este menú, si el niño tiene más de dos años, será el mismo para toda la familia. El escribirlo evitará que se hagan cambios para adaptarse más a sus gustos si no quiere comerse algo. Así no se llevará desilusiones cuando llegue la hora de la cena y haya pescado.

- Si un día se empeña en no comer, no sirve de mucho gritarle y castigarle, es mejor emplear una actitud más neutra, quitándole importancia al hecho de no comer. Si ve que os afecta, lo empelará como arma para conseguir lo que quiera. De la misma forma, tampoco se le debe premiar para que coma, pues le haríamos entender que cuando come nos hace un favor y estamos favoreciendo la manipulación (el niño premiará a sus padres comiendo y los castigará negándose a abrir la boca).

- Los niños se sienten mejor si se respetan sus rutinas. Les ayuda a centrarse el comer siempre en los mismos lugares y a la misma hora. Si una vez come en la cocina, otra en el salón y al día siguiente en casa de la abuela, se distrae mucho. Asimismo, entre las comidas principales deben pasar al menos 4 horas, tiempo durante el cual el estómago se vacía por completo.

- No le ofrezcas distracciones: ni la televisión ni la consola ni juegos de otro tipo. La hora de la comida es para comer. Lo que sí se debe favorecer es la conversación.

- Limita el tiempo de duración, no se debe permitir que la comida se alargue horas. Como los niños aún no controlan las referencias temporales, puedes colocar un cronómetro en la mesa. Un niño come sin agobios en 30 minutos. Por supuesto que si necesita un poco más de tiempo, se debe ser flexible, pero ha de saber que existe un tiempo límite.

- Nunca le des la opción de tomar un plato alternativo. La comida es la misma para todos. ¿Cuántas veces te dijo tu madre cuando eras pequeño: “Hay lentejas, si quieres las tomas y si no, las dejas”? Pues eso mismo funciona para todo. A un niño sano no le pasa nada si no come un día. Si insistimos mucho, le incentivamos a que no coma. Así, cuando luego tenga hambre, aprenderá que es mejor obedecer.

- Casi todo el mundo tiene alguna comida que le gusta menos, eso se le debe respetar, pero sin afectar a grupos completos de alimentos (por ejemplo, las verduras).

- Enseña mediante el ejemplo. Si vosotros no coméis verdura, el niño pensará, de modo más o menos consciente, que deben tener “algo malo”, porque si no, sus padres las comerían.

- Si come poco, necesitará tomar algo ligero a lo largo del día. Puedes ofrecerle a media mañana y por la tarde fruta, un yogur, un bocadillo pequeño… Evita darle líquidos o alimentos ricos en calorías entre comidas –como bollería, golosinas, refrescos con gas-, porque ele quitarán el hambre y le pueden provocar caries, sobrepeso…

- La variedad es fundamental, no solo en los tipos de alimentos, sino también en la forma de cocinarlos. Hay múltiples opciones para el pescado, la verdura, la pasta, la carne… Además, ten en cuenta que los gustos de los niños cambian. Puede que un día no quiera comer algo porque ya no le gusta, o puede que decida que por el momento ya no quiere comer más de alguna comida en particular. Por eso es importante cambiar constantemente de comida y añadir sabores nuevos.

- Evita que la hora de comer tenga lugar cuando está cansado o tiene demasiada hambre; esta puede ser la razón por la que se pone caprichoso a la hora de comer.

- Si tiene algún amigo de la misma edad que coma estupendamente, invítale a casa a merendar para que le sirva de ejemplo. Suele pasar que los niños comen perfectamente cuando están con otras personas.

Si tu hijo presenta dificultades para comer, es muy delgado y tiene poco apetito, es muy importante ofrecerle comidas con mayor densidad energética, es decir, calorías y proteínas, para ayudarlo a prevenir la pérdida de peso. (2)

¿Cómo aumentar calorías y proteínas?

  • Incorporar una cantidad extra de aceite, crema de leche, manteca ó margarina, a preparaciones calientes como purés, sopas, pastas, arroz, papas, polenta, batatas, guisos.
  •  Incorporar crema chantilly (crema de leche batida con azúcar), a postres de leche, frutas en almíbar, ensaladas de frutas.
  • Agregar dulces como mermeladas, en yogures ó cereales con leche.
  • Utilizar dulces compactos en trozos (Ej. Dulce de batata con queso, galletitas con dulce de membrillo en rebanadas, pan con queso y dulce)
  • Evitar alimentos que produzcan aumento de la saciedad como ser: caldos y sopas, bebidas con gas, infusiones tipo té, café, mate, verduras crudas en ensaladas, cáscaras de frutas.
  • Los alimentos fritos, aportan más calorías que los hervidos ó asados.
  • Preparar licuados ó batidos de leche con helados ó crema de leche y/ó frutas.
  • Incorporar quesos tipo crema, mantecoso ó fresco, en preparaciones como soufflé, budines, omellettes, rellenos de pastas, canelones, lasañas, ravioles, tartas, empanadas, pizzas, calzones.
  • Agregar huevos en preparaciones como purés, budines, revueltos, salsas. Y luego cocinar bien.
  • Agregar huevo duro picado a carnes, pastas, pizzas, sándwiches.
  • Agregar leche en polvo entera a la leche fluida y a los licuados (1 cucharada sopera por cada taza de leche)
  • Incorporar carne vacuna, pollo, pescado ó vísceras (bien cocidas), en rellenos de budines, salsas, guisos, sopas, tartas, empanadas.
  • Preparar sopas y guisos con legumbres (porotos, garbanzos, lentejas). (3)

Consejos de Carlos González para un niño inapetente:
  • No obligar nunca a comer a un niño. Un adulto puede que se niegue a probar bocado por los dictados de la moda, pero a un crío aún no le pesan las normas sociales. Por tanto no se debe insistir en que el niño trague a toda costa.
  • Cuánta cantidad de comida es necesaria.Cada uno de nosotros necesita un aporte calórico distinto, razón por la que la alimentación no puede tomarse como una ciencia exacta. Unos zampan como elefantes mientras otros comen como pajaritos. ¿Por qué entonces se intenta medir a los niños por el mismo rasero? Un niño de año y medio puede que necesite comer la misma cantidad que un bebé de nueve meses.
  • ¿Seguro que no come nada?. Para la mayoría de los padres no comer nada significa que su hijo no engulle lo que ellos creen que necesita. Quizá si su medida fuera medio plato en vez de uno repleto hasta el borde cambiaría su percepción.
  • Los que de verdad no comen. Las enfermedades y los celos provocan un rechazo a la comida que suele ser transitorio y una vez solucionado el problema regresa el apetito.
  • El trabajo de mamá. El regreso laboral de mamá origina en ciertos bebés una negativa a alimentarse si no lo hace su madre. Pueden no consumir nada en ocho horas y luego ponerse las botas cuando ella regresa.
  • Un asunto de honor. Los padres, sobre todo las madres, suelen vivir la inapetencia como un agravio personal. Otras consideran un deber atiborrar a su hijo.
  • Culpabilidad. Frustración y un terrible sentimiento de no saber cumplir como lo hicieron con ella, fustigan a muchas madres para quienes la hora de la comida es un calvario.
  • Niños incomprendidos. Imagínese qué pensará su hijo. Él, que sólo cuenta con el cariño de sus padres, de repente se ve atacado por aquellos en quienes confía, que insisten en cebarle cuando ya no le entra más y encima se enfadan y le gritan.
  • La prueba definitiva. Coma en proporción a lo que da a su hijo. Si el niño pesa 10 kilos y engulle un plato, tráguese usted cinco o seis raciones. Seguro que revienta.
  • Pecho “for ever” y a libre demanda. La leche materna es el alimento más completo y nutritivo. Si el niño no pierde peso es conveniente alargar la lactancia hasta el año o los dos años. Siempre sin imposición de horarios, porque él ya lo pedirá cuando lo necesite.
  • Las papillas. Nunca se debe sustituir el pecho por la infundada creencia de que los cereales alimentan más. Cuando los niños ya degustan papillas hay que saber que casi ninguno logra terminarse la medida recomendada porque es simplemente una orientación, no un dictado.
  • Horror a las verduras. El pequeño estómago de los niños admite pequeñas cantidades, o sea, muchas calorías en poco volumen. Las verduras contienen mucha fibra y escasas calorías, por lo que les enguachina pero no les sacia. Apenas unas cucharadas serán suficientes para que le saquen el gusto. (será por eso que les gusta tanto el chocolate?).
  • La papilla de frutas. Con las frutas viene a suceder lo mismo que con las verduras. Si el crío las rechaza pruebe a darle una manzana a mordiscos o una pera en trocitos, por ejemplo. Las recomendaciones y mezclas frutales del pediatra no tienen por qué ir a misa.
  • Respetar el sueño.Algunos padres enchufan a sus hijos el biberón mientras éstos duermen y después se quejan de que no comen cuando están despiertos. ¡Pero si ya se han alimentado!
  • Chucherías prohibidas.Al margen de que el niño coma o no coma, los dulces y las famosas chucherías sólo una vez al año para que no hagan daño.
  • La crisis del año. Justo a los 12 meses se frena la velocidad de crecimiento y por tanto no precisan la misma cantidad de alimento. A partir de los cinco años aumentarán el gasto energético y las necesidades.
  • El percentil.Las gráficas de peso traen fritos a los padres. En cada país se elabora una distinta y nunca coinciden entre ellas. ¿Quiere eso decir que según el lugar del mundo en que pesen a su hijo estará por encima o debajo de la media?
  • Defensas infantiles. Los más pequeños se defienden ante la indigesta ofensiva paterna a base de hacer bola, escupir e incluso vomitar. Nunca se niegan por capricho. Evolutivamente los críos tienden a rechazar los sabores desconocidos por simple supervivencia.
  • Un dragón llamado alergia. La alergia puede provocar la negativa del niño a ingerir ciertos alimentos como la leche, el gluten, el huevo o cualquier otro incompatible con su inmaduro organismo. Por eso es conveniente no obligar a comer.
  • Estimulantes del apetito. Los tónicos estimulantes contienen psicofármacos que actúan sobre el centro cerebral del apetito y su efecto desaparece en cuanto se deja el medicamento. Poco aconsejables salvo excepciones.
  • Cómo introducir los alimentos. A partir de los seis meses se pueden ir probando nuevos sabores con gran precaución y muy lentamente.
  • Estrategias. No guardar la comida para la cena. Ponerle en el plato sólo lo que suela tomar aunque sean tres cucharadas, si tiene hambre pedirá más. Evitar las broncas y los sobornos.
  • Vegetarianos. Cuando los padres son vegetarianos los niños pueden vivir perfectamente con una dieta ovo-lacto-vegetariana.
  • Acostumbrarse a comer de todo. Obligarle a comer un determinado alimento es la mejor forma de lograr que lo odie para el resto de su vida. Si no se le fuerza acabará probándolo.
  • Comer solo. Un niño se puede negar a comer porque quiere meterse él mismo el alimento en la boca y no se lo permiten. Aunque se estire la hora del almuerzo y ponga todo perdido es preferible concederles cierta independencia. (4)


Desde los 6 meses hasta los 2 años, la alimentación formará parte de uno de los procesos más importantes de aprendizaje y juego a la vez.  Comenzará a conocer texturas y sabores. Y es fundamental que éste proceso se viva con afecto, en familia, y con mucha paciencia. (2)


 
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