Lilypie Kids Birthday tickers Lilypie Fifth Birthday tickers

martes, 30 de julio de 2013

¡Nane, fuete y tatiente!

Mi muñeco hermoso ya tiene 2 años y medioooo!!  ...cómo fue que creció tan rápido?  En qué momento dejó de ser un pequeñísimo bebé, que se enojaba si no le daba su leche en el preciso instante que la pedía... Ahora es un precioso aún bebé, con cara de niño...delgado y alto como siempre, con una agilidad impresionante, que trepa a todos los lugares posibles...que le fascina hacer un sacadero de carros, trailers, aviones, barcos, platitos, tacitas, cubiertos, collares, pulseras, bolsas....y todo lo que arme un gran alboroto, dejando la recámara de juegos totalmente irreconocible.

Le encanta nadar, y aunque para entrar lo piensa dos veces, ya cuando está en brazos de su maestro es feliz!!  Hace poco que fuimos a un balneario, me quitaba las manos, mientras me decía: "¡Yo solito!"...aún no puede mantenerse a flote, pero de miedo, nada!

Este año no entrará al Jardín de Niños...nació el 5 de enero, así que por sólo 5 días deberá esperar un año entero más... pero Dios sabe por qué hace las cosas, este año aún no logramos la liquidez que para el próximo tendremos, así que sin duda, es lo mejor que nos ha podido pasar.  Por otro lado, los niños siempre van un poco más lento que las niñas, ellas siempre quieren correr, y generalmente a los niños pequeños se les hace complicado seguirles el paso...Miguelito tendrá 3 años, 7 meses cuando entre a preescolar, así que su maduración irá más acorde con la de sus compañeritas... =D

Es un niño muy bueno, siempre juega con su hermana a lo que ella quiere, aunque también siempre se pelean...este hogar se ha convertido en un centro de negociaciones diarias.  Le gusta mucho ayudarme a barrer, sacudir los muebles o recoger los juguetes.  Su apetito comienza a mejorar y su energía crece exponencialmente.  

Un día le dije: "ven, bebé"...él muy serio me contestó: "No soy bebé, ¡soy niño!", se vio en el espejo y continuó: "¡Soy nane, muy nane!"...sí...ese día como se imaginarán, también lloré...vi a mi bebé por primera vez con otros ojos, comprendí que poco a poco iba dando paso a un niño aguerrido, travieso, pero muy amoroso también.

Le gusta jugar con los dinosaurios, le encanta jugar a los carritos con mi mujer, disfruta como nadie las mañanas de fin de semana cuando se hacen "planchas" y "tacles" entre los tres...es un changuito que se nos abalanza y se nos cuelga si vamos pasando junto a él, especialmente si está en una silla o cama.  Es el niño con la sonrisa más hermosa que he visto en mi vida.  

Es un niño "gimnasto" como él se llama, tiene varios meses asistiendo a gimnasia y natación a la par de Angie, así que dice que si su hermana es gimnasta, él es gimnasto...le fascina echarse maromas, saltar en el tombling, donde cada día tiene más equilibrio, su coordinación motriz gruesa se va afinando y puede hacer cada día que pasa más y más cosas con mayor precisión.  Es un niño maravilloso...el más pequeño de su clase, pero tan cavernicolita como los otros...pues cuando acaba la clase se abalanzan unos sobre de otros, mientras yo contengo la respiración esperando que no me aplasten a mi bebé....

Angie le ha enseñado muchas cosas, ella se siente orgullosísima y él es el mejor alumno que puede tener en la vida...la mira con unos ojos de admiración y hace lo que le dice al pie de la letra.  Le enseñó a contar hasta el 25.  Reconoce los números por símbolo hasta el 8.  Diferencía lo que son letras o números y su hora favorita es cuando ella le cuenta cuentos...

El otro día Angie le dijo: "Buenas tardes, caballero" -mientras le extendía la mano-, el muy amable le contestó: "Buenas tardes" y le saludó.  Angie le dijo: "No Miguel, eres un caballero, cuando me saludes debes hacer esto -y se dio un beso en la mano-".  En la siguiente, Miguelito lo hizo tal cual, pero con un beso muy tronado.  Angie rápidamente lo corrigió: "no debe sonar tan fuerte".  Su hermano, dócil y dispuesto como es cuando está con ella, rápidamente aprendió...  Sus juegos bien podrían abarcar un post diario, vivir con dos niños es una maravilla, es aprender diariamente, es descubrir a cada momento nuevas cosas, nuevas palabras, nuevos juegos...vivir con dos niños pequeños es vivir en el paraíso volteado de cabeza y caminando con cuidado por tanto juguete por todos lados.

"¡Míame!"... es ahora su palabra favorita.  Angie siempre nos muestra en la cama sus logros en gimnasia.  Miguel no se puede quedar atrás.  Así que diariamente tenemos nuestra demostración de habilidades...  Mi muñeco ya no me deja abrazarlo y besarlo cuanto yo quiera, bueno, eso sucedió creo que a los 6 meses...pero ahora, grita: "¡Ma, ayúyame!"...a lo que mi mujer le responde: "Dale un beso a Mami para que te deje ir"... ahora ya sabe el camino...un beso es, gracias por tus apapachos, ya me quiero ir!  =D

Esta es nuestra vida ahora, llena de risas, juegos, peleas, llantos, gritos, besos, apapachos...mi hermoso bebé, se ha convertido en un maravilloso y travieso niño-Bam Bam  =)

jueves, 18 de julio de 2013

Diciendo adiós...

Mi muñeca ha salido ya, por fin, ha tenido una hermosa ceremonia de graduación.  Hermosa y radiante con su pulcro uniforme y nerviosa por la llegada de la despedida...así llegó de la mano de los 3 al colegio.  No hubo un instante de esas dos horas en las que no tuviera un nudo atravesado en la garganta...no podía dejar de mirarla y pensar en aquella pequeñita con carita de bebé, que hacía sólo 3 años habíamos llevado de la mano por primera vez, ansiosa y expectante.

Era la niña más orgullosa, la más feliz, la más hermosa... =D   Su enorme sonrisa cuando pasó por su diploma y su medalla, no quiero olvidarla nunca.  Una buena parte de la familia estuvo presente, sé que la quieren muchísimo y estuvieron felices de acompañarla en su día.  Recibió ramos de flores, regalos, globos...pero estoy segura que lo mejor para ella, fueron los cálidos y maravillosos abrazos que todos le prodigaban...sus ojitos vidriosos claramante lo demostraron.

Abrazó a sus maestras efusivamente, les plantó grandes besos, mientras cada una de ellas lloraba a mares! Supongo que al ser tan poquitos niños en cada grupo, la relación se vuelve realmente cercana.  Le decían cuánto había crecido, cuánto la extrañarían y cuánto la querían.  Nuestra princesa fue fuerte y contuvo las lagrimitas que cada vez amenazaban más por salir...

Saliendo de ahí, invitamos a todos a desayunar a nuestra casa, en tanto esperábamos la hora de la comida de graduación.  Con ayuda de mi sobrina, mi mujer y yo les preparamos fruta picada, huevo con chorizo, frijoles refritos, chilaquiles, pan dulce, jugo de naranja y café.  Claro que la casa quedó hecha un desastre, pero valió la pena...tuvimos una muy agradable mañana.

A las 2:30 p.m. llegamos al salón, donde Angie y Miguel se divirtieron de lo lindo, una semana antes habíamos llevado a nuestra princesa a comprar su vestido y zapatos, y mientras mi mujer y Miguelito dieron varias vueltas por las mascotas, juegos de video, aparatos electrónicos y juguetes... Angie observaba detenidamente decenas de vestidos para elegir el que más le gustara...finalmente, decidió probarse 12...sí...12!!!  =S   Llamé a mi mujer para que viniera a verle los vestidos, y nuestra muñeca feliz de posar con cada uno...finalmente eligió uno rosa con círculos blancos muy lindo.  Y de ahí, a la zapatería!! Lo bueno, que no tardamos tanto, eligió unos rosas de raso, del mismo tono que su vestido.  Se veía preciosa! =D

Fue una fiesta de graduación muy bonita, en la que la mayoría de los papás y mamás teníamos la misma cara de bobos, mientras contemplábamos y nos preguntábamos ¿a dónde se fue mi bebé? ¿en qué momento creció?

¡Ya soy una graduada!  Nos dijo con orgullo a la mañana siguiente, cuando fuimos por sus calificaciones los 4...estaban las 3 que habían sido sus maestras, sólo una se mudó de ciudad.  Las abrazó efusivamente, mientras les entregaba una flor y un collage de fotografías con ellas de estos 3 años...poco faltó para que volvieran a llorar -y nosotras con ellas-...

Llegamos a casa y al cruzar la puerta, nuestra hija corrió al sofá y empezó a llorar a grito abierto...la abrazamos mientras nos decía "quería llorar cuando iba saliendo del Jardín...pero me aguanté".  "Voy a extrañar a mis Misses".  

Hace unos días, despertó muy contenta, y con una enorme sonrisa me dijo: ¿sabes qué soñé? ¡soñé que me casaba con Lalo! ¡nos subíamos a un carruaje como el de Cenicienta! ...y mis maestras me decían adiós para siempre....

Esa fue la despedida de mi niña, en un sueño, tal como lo que es ella... Adiós para siempre, no encontró una forma mejor de expresarlo...
 
Daisypath Anniversary tickers Daisypath Anniversary tickers